Los héroes son inmortales (II)

Don Juan de Austria nación en Ratisbona (Alemania). Era hijo ilegítimo del Emperador Carlos I de España y César de la Cristiandad. Fue educado en el seno de una familia cercana a la Familia Real, hasta completar su formación en la antigua y prestigiosa Universidad de Alcalá de Henares.

Don Juan es el ejemplo de la bravura y la gallardía de la raza hispánica. Siendo aún muy joven, al atacar los turcos Malta en 1565, solicitó al Rey acudir a la batalla. Al serle denegada la petición, escapó de Madrid en dirección a Barcelona, por donde pretendía cruzar a Francia y finalmente llegar a Italia, con intención de unirse a la flota que partía al combate. Su hermano, el ya Rey Felipe II, acabó por convencerle de que no cruzase a Francia. Para nosotros es imposible no percibir el paralelismo con aquellos falangistas que, habiendo sido repatriados por Franco en el año 1942, cruzaron a tiros la frontera francesa para unirse otra vez al Ejercito Alemán en su lucha contra el bolchevismo. La sangre española es intemporal.

Lepanto, 1571. Juventudes Falangistas de España.

Los comienzos militares de Don Juan se dieron en la llamada “Rebelión de las Alpujarras”, cuando los moriscos (musulmanes “convertidos” al cristianismo), se rebelaron contra el Rey. Al mando del Ejército, aplastó sin contemplaciones la rebelión, con una maestría notable en el campo de batalla.

Pero si Don Juan de Austria se ubica en el Olimpo de los héroes militares es, sin duda, por la Batalla de Lepanto. Al mando de la Liga Santa (coalición bélica entre la Monarquía Hispánica, los Estados Pontificios, la República de Venecia, la Orden de Malta y el Ducado de Saboya), el 7 de octubre de 1571, en el Golfo de Lepanto, infringió la más dura derrota al Turco, en una mezcla de batalla naval y encarnizada lucha cuerpo a cuerpo, donde el mando de Don Juan fue decisivo.

Fue además nombrado Gobernador de los Países Bajos Españoles, derrotando a los Estados Generales en la batalla de Gembloux. Una vez más entregaba un servicio de gran valor a la Monarquía Hispánica y a la fe Católica.

Con esta pintura, Juventudes de la Falange pretende recordar no sólo el heroísmo de Don Juan de Austria sino el de toda la generación que luchó en aquella batalla, la cual incluyó importantes nombres como el de Don Miguel de Cervantes.

Su dedicación y la unidad con el resto de naciones europeas contra un enemigo común con el objetivo de proteger nuestras tierras y valores debe constituir un ejemplo para la juventud actual que ha de afrontar nuevos problemas. El sacrificio de ayer constituye nuestro mayor legado, los héroes nunca mueren, defendamos Europa.

Defiende Europa.